Una experiencia de luz en medio de una noche oscura.  La luz de Pentecostés de santa Luisa de Marillac.

Crecí en un lejano lugar del interior del Paraguay, donde recién cuando tenía alrededor de los 10 años llegó la corriente eléctrica. Por lo tanto, para mí era normal que de noche, en torno a mi casa, hubiera mucha oscuridad, excepto cuando había plenilunio. Creo que por eso nunca tuve miedo a la oscuridad y me costaba entender a las personas, que más tarde conocí, que sí le tenían mucho miedo.