De la semilla plantada en folleville y paris…al frondoso arbol de hoy – Jubileo 2025 – II

Continúa nuestro camino jubilar, guiados por la memoria viva de San Vicente de Paúl. Después de haber contemplado la gratitud como primera actitud del corazón, entramos ahora en la segunda dimensión que el Jubileo nos invita a vivir: el arrepentimiento. Un tiempo propicio para reconciliarnos con Dios y redescubrir la misericordia que regenera.

Segunda dimensión: UN CORAZÓN ARREPENTIDO: Misere mei secundum magnam misericordiam tuam…Salmo 50

 

En sus 400 años de historia, la Congregación de la Misión podría pedir perdón por:

 

Hoy tenemos fuentes suficientes para conocer nuestra historia. No todo entre nosotros ha sido luz y gloria, hay mucho de oscuridad y pecado. Los recientes estudios, en especial los siete tomos de historia de la C.M. han de ser fuentes que hemos de abordar para ver objetivamente nuestro pasado. Bien lo decía el filósofo George Santayana: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

 

  • ¿Cómo no pedir perdón como Congregación por las infidelidades, de los cohermanos en la revolución francesa que no estuvieron a la altura de su vocación, o los escándalos en el siglo XIX en que estuvo sumergido el P. Etienne y el P. Nozo, o la cerrazón ante los caminos de evangelización que quiso abrir el P. Lebbe en la China? Y a nivel de provincias, cada uno de nosotros conoce las páginas tristes y dolorosas, que ha habido en las obras y en los cohermanos.

 

  • Fallas en la atención a los pobres y necesitados: A lo largo de su historia, la congregación ha tenido momentos en que no ha estado a la altura de su misión de servir a los pobres y necesitados, como el abandono de la misión de Madagascar a los pocos años de la muerte del Fundador, o la poca disponibilidad para dejar los trabajos confortables, para ir a los lugares más pobres y abandonados.

 

  • Siendo la formación del clero una faceta esencial del carisma, el haber abandonado la formación en los seminarios, no tanto por falta de personal o porque el clero nativo haya asumido su propia formación, sino pues estar en obras como éstas implica más heroísmo y dedicación, y no faltan las obras en las que los misioneros han dado gran escándalo para los territorios y la iglesia, dejando tristemente su dirección.

 

  • Participación en estructuras de poder y opresión: Teniendo sus raíces en Francia, recién fallecido el Fundador, la comunidad tomó parroquias reales y en la apertura y sostenimiento de las nuevas misiones había que contar con el apoyo del gobierno francés y a qué precio, pienso que la Congregación llegó a ser más francesa que vicentina, lo cual impidió avances en la evangelización, basta nombrar las dificultades en las misiones de Madagascar, y tristemente la trata de esclavos en la que estuvo involucrada la comunidad en Estados Unidos.

P. Marlio Nasayó Liévano, CM

 

[Leer la primera parte]

Giubileo

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