El Siervo de Dios nació en Arequipa en 1872 y, habiendo ingresado muy joven en la Congregación de la Misión (Padres Vicencianos), Mons. Lissón Chaves dejó una profunda huella en la historia eclesiástica del Perú y no solo en ella:
Nombrado Obispo de Chachapoyas a los apenas 38 años, recorrió las difíciles regiones de la Amazonía peruana a caballo y a pie, promoviendo la evangelización de las poblaciones indígenas y la formación del clero local.
Convertido en el 27.º Arzobispo Primado del Perú durante el período de las celebraciones del Centenario de la Independencia (1921), fue un reformador incansable: fundó la Facultad de Teología, favoreció la prensa católica, promovió el V Congreso Eucarístico Nacional y puso en marcha una amplia red de obras sociales en favor de los obreros y de los marginados.
A raíz de las complejas vicisitudes político-sociales del Perú de 1930, presentó su renuncia y eligió el camino de la obediencia y del exilio. Establecido en Valencia, España, vivió los últimos treinta años de su vida en la más absoluta pobreza, poniendo su propia experiencia al servicio de la diócesis local como simple auxiliar, catequista y confesor, perdonando a quienes lo habían calumniado y sin expresar jamás una sombra de resentimiento.
Junto con la publicación de esta importante obra, recordamos que actualmente se encuentra en curso la redacción de la Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis.
La Positio es el documento fundamental que recoge y demuestra de manera sistemática la heroicidad de las virtudes y la fama de santidad del Siervo de Dios. Una vez completada, será entregada oficialmente al Dicasterio para las Causas de los Santos para ser examinada por los Consultores Históricos y Teólogos y por los Cardenales.
Toda Causa de Beatificación es un camino que vive del apoyo de todo el Pueblo de Dios.
Renovamos la invitación a todos los fieles a continuar rezando con fervor por la continuación y el feliz resultado de la Causa del Siervo de Dios Emilio Lissón Chaves.
Pidamos al Señor que el ejemplo de este pastor —capaz de unir el ardor apostólico en la misión con la heroica aceptación de la Cruz en el silencio— pueda resplandecer pronto como modelo para la Iglesia universal.
Si han recibido gracias por su intercesión o desean dar a conocer su devoción hacia el Siervo de Dios, les invitamos a ponerse en contacto con la Postulación General C.M.