Este domingo la Iglesia Católica celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad. Para la Congregación de la Misión, este inefable misterio no es solo una celebración litúrgica en el calendario, sino que está en el mismísimo centro de nuestra espiritualidad y constituye nuestro ADN fundacional.
Un evento internacional en línea de la Oficina de Comunicación de la Congregación de la Misión explora cómo llevar el Evangelio a los contextos digitales, con estrategias auténticas y misioneras.
401 años después de su fundación, la Congregación de la Misión está llamada a custodiar la memoria de su carisma y a reinterpretarlo en el contexto de la actualidad.
Entre el discernimiento teológico y el impulso pastoral, la herencia vicenciana sigue señalando a los pobres como un lugar vivo de conversión y misión.
A veces Dios confía nuestra fidelidad a una voz discreta: alguien que no nos sustituye, pero nos ayuda a ver con claridad.
Para San Vicente, esa presencia tenía un nombre: André Duval.
El 25 de enero, en la fiesta de la conversión de san Pablo, celebramos los 409 años de la intuición que nació en Folleville.
En el silencio de una confesión, Vicente de Paúl se encontró con el Resucitado: ahí comienza nuestra «aventura» misionera.
Hoy, en las diferentes culturas, el carisma nos pide comunidades que sean refugio y fraternidad «de amigos queridos», capaces de generar vocaciones.