En la solemnidad de San Vicente de Paúl, padre e inspirador de nuestro carisma, el Superior General se dirige a la Familia Vicenciana con una carta que nos exhorta a custodiar y comunicar la herencia espiritual del Fundador.
San Vicente se presenta como un hombre de esperanza activa, capaz de dejarse interpelar por el rostro de Cristo en los pobres y de responder con gestos concretos de amor. Hoy, su mensaje nos invita a habitar con audacia los lenguajes de nuestro tiempo —desde la palabra hasta las redes sociales— para dar testimonio de la caridad que renueva el mundo.
La carta nos exhorta a vivir con fidelidad el carisma, uniendo fe y acción, contemplación y servicio, para ser en nuestro tiempo manos que sirven y corazón que ama.
Compártela con la Familia Vicenciana y con todos aquellos que deseen conocer la espiritualidad de San Vicente.