Pasemos página: la carta del Superior General que nos acompaña más allá del Jubileo

Con profundo agradecimiento, acogemos la carta del Superior General a los hermanos, escrita mientras la Congregación de la Misión llega al final del Jubileo del IV Centenario de su fundación (1625-2025): un tiempo que ha unido a la Pequeña Compañía en todo el mundo en oración, celebraciones, reflexión y servicio concreto a los pobres.

El punto central del mensaje es claro y, al mismo tiempo, exigente: la clausura del Jubileo no debe entenderse como una despedida, sino como un umbral. La gracia recibida no se apaga, sino que se traduce en responsabilidad. Nuestro agradecimiento, recuerda el Superior General, se convierte en un compromiso de volver a las fuentes, de servir con humildad, de evangelizar con audacia, de amar a los pobres con el corazón de Jesús: esta es la «fidelidad creativa» que el centenario reaviva y entrega al presente.

Para dar una señal visible de comunión, la carta indica una fecha compartida: el 17 de abril de 2026, cuando concluirá oficialmente la temporada jubilar. Incluso allí donde ya se han celebrado otras clausuras locales, el deseo es que cada Provincia, Viceprovincia, Región y Misión Internacional viva ese día como un momento unitario y reconocible, capaz de reunir en un solo aliento las diferentes realidades de la Congregación. En esa misma perspectiva, el Superior General anuncia que, en los próximos meses, se ofrecerá también un subsidio de oración para acompañar este camino.

Hay luego un pasaje que merece ser conservado y relanzado, porque da el tono espiritual de toda la carta: «Concluimos el Jubileo del IV Centenario, pero no cerramos el libro de nuestra historia: simplemente pasamos página». La página siguiente, escribe el Superior General, ya está lista: 2026, memoria de la confirmación eclesial de la Congregación e invitación a continuar «siguiendo los pasos de nuestro Fundador» con renovada gratitud. Y, en comunión con la Pequeña Compañía en el mundo, resuena la llamada a renovar nuestro «aquí estoy, envíame».

Por eso invitamos a todos los hermanos a descargar, leer y compartir la carta del Superior General en las comunidades, en los consejos y en los momentos de oración, y también con la Familia Vicenciana presente en las diferentes realidades. Es una palabra que orienta, une y relanza: para que lo que hemos celebrado no quede en el recuerdo, sino que se convierta en misión.

Descargar la carta

The Superior General of the Congregation of the Mission, Fr. Tomáš Mavrič

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