La solemnidad del Corpus Christi (Cuerpo de Cristo) es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la Eucaristía, con la principal finalidad de proclamar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.
Con ocasión de la memoria litúrgica de la Beata Marta Wiecka, celebrada el 30 de mayo, el P. Serhiy Pavlish, C.M., Postulador General de la Congregación de la Misión, propone una reflexión sobre el mensaje que la Beata Marta sigue ofreciendo hoy con su vida: un testimonio luminoso de fe, misericordia y caridad activa, vivido en el servicio a los enfermos, a los pobres y a toda persona necesitada, sin distinción de origen, nacionalidad o confesión religiosa.
Familia Vicenciana, nos acercamos a la Conmemoración de todos los fieles difuntos (2 de noviembre) como a un paso de gracia: no es un día de nostalgia, sino un ejercicio comunitario de esperanza pascual. La liturgia nos entrega palabras que son roca sobre la que apoyar el corazón: «A tus fieles, oh Señor, la vida no se les quita, sino que se transforma». Es el centro de nuestra fe y también el centro de nuestro servicio.
La donación de órganos es un acto de auténtica generosidad, capaz de salvar hasta ocho vidas y devolver la esperanza a quienes esperan un trasplante.
En un mundo a menudo dominado por el interés personal, la gratuidad del don revela la grandeza de espíritu y la fuerza de la solidaridad.
Promover una cultura de la donación significa construir una sociedad más humana, basada en el altruismo y el amor al prójimo.
En Fiji, más de 300 jóvenes vicentinos vivieron unos días de intensa espiritualidad y compartir: un encuentro que enciende el corazón, renueva la fe e inspira a la acción concreta. Fue un camino hecho de vínculos profundos, escucha mutua y sueños de servicio, donde cada testimonio iluminó el camino hacia una comunidad más solidaria. Una experiencia que perdura en el tiempo, capaz de transformar e invitar a cada uno a ser signo de esperanza para el mundo.
Con motivo del 9 de mayo, fiesta de Santa Luisa de Marillac, descubre la inspiradora historia de la cofundadora de las Hijas de la Caridad. Una mujer de fe y acción, madre espiritual de los pobres y pionera de la misión vicenciana. En el 400 aniversario de la Congregación de la Misión, su ejemplo nos sigue guiando hoy en día.