Una novena es un camino de oración que dura nueve días consecutivos y prepara para una fiesta. La novena a san Vicente tiene lugar durante los nueve días previos al 27 de septiembre, memoria litúrgica del fundador de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad.
Cuándo rezarla: del 18 al 26 de septiembre.
Cuánto dura: unos pocos minutos al día.
Quién puede participar: cualquier persona, individualmente o en comunidad. No es necesario pertenecer a un grupo vicenciano.
Cada día sigue la misma estructura: un dato real sobre la ruta migratoria de ese día, un pasaje de la Escritura, una palabra de san Vicente, las intenciones, el Padrenuestro y una pregunta para la reflexión.
San Vicente conoció de cerca lo que significaba huir. Durante la Fronda y las guerras de mediados del siglo XVII, miles de personas llegaron a París buscando refugio, y las comunidades que había fundado se organizaron para acogerlas. En una carta a una hermana que estaba preocupada por el riesgo de acoger refugiados en su casa, respondió que sería un pecado renunciar, por miedo, a una virtud tan hermosa como la caridad.
En otro momento, señaló algo que sigue siendo especialmente actual: aquellas personas no comprendían el idioma y le parecían abandonadas, y precisamente eso era lo que despertaba su compasión.
La barrera del idioma, el aislamiento y la indiferencia a su alrededor. No ha cambiado tanto.
Más de 500.000 personas atravesaron la selva del Darién en un solo año; una de cada cinco era un niño, expuesto a condiciones extremas y a redes de trata (UNICEF / OIM).
La Palabra: «Tuve hambre y me disteis de comer, era forastero y me acogisteis» (Mt 25,35). Jesús no se limitó a enseñar la acogida: él mismo vivió el exilio en Egipto.
San Vicente: no juzgar a los pobres y a los extranjeros por las apariencias, sino mirarlos a la luz de la fe, porque en ellos vemos la imagen viva del Señor.
Oremos por quienes atraviesan la selva, especialmente por los niños que allí arriesgan su vida.
Para reflexionar: ¿estoy dispuesto a dejar que esta oración transforme mi indiferencia?
Está considerada la ruta migratoria terrestre más mortífera del mundo: más de 680 personas mueren o desaparecen cada año al atravesar desiertos y ríos (Proyecto Migrantes Desaparecidos / OIM).
La Palabra: «No os olvidéis de la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Heb 13,2).
San Vicente: cuando una hermana temía que los soldados pudieran saquearla por haber dado refugio a personas refugiadas, respondió que sería un pecado renunciar, por ese peligro, a una virtud tan hermosa.
Oremos por quienes atraviesan estos corredores, expuestos a secuestros, extorsiones y temperaturas extremas del desierto.
Para reflexionar: ¿veo a las personas en movimiento como cifras y noticias, o como personas con historias y familias?
Más de 22.000 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo central desde 2014, lo que lo convierte en la ruta migratoria marítima más mortífera del mundo (ACNUR).
La Palabra: «Practicad la hospitalidad sin quejas. Que cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 Pe 4,9-10).
San Vicente: se preguntaba si no habría alguna manera de reunirlos para consolarlos e instruirlos, porque no comprendían el idioma y le parecían abandonados.
Oremos por quienes arriesgan su vida en estas aguas y por quienes sufren violencia en los centros de detención antes de embarcarse.
Para reflexionar: ¿ha anestesiado la costumbre mi capacidad de sufrir ante tantas vidas perdidas?
Más de 300.000 migrantes procedentes del Cuerno de África atraviesan cada año hacia Yemen, un país en guerra (ACNUR / OIM).
La Palabra: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).
San Vicente: pedía honrar a Cristo, servidor de los pobres, en los niños y en quienes tienen necesidad, como en aquellas personas pobres que llegaron a París buscando refugio a causa de las guerras.
Oremos por los migrantes etíopes y somalíes expuestos al hambre, la sed y la violencia armada.
Para reflexionar: ¿de qué manera defiendo la dignidad de quienes se han visto obligados a dejarlo todo atrás?
El conflicto en Sudán y la inestabilidad en el Sahel han obligado a más de 10 millones de personas a huir de sus hogares (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos).
La Palabra: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).
San Vicente: describía a quienes, obligados a huir a causa de la guerra o porque sus casas habían sido incendiadas, tenían que buscar refugio en otro lugar, y el consuelo que suponía encontrar a alguien dispuesto a ayudarles.
Oremos por las familias desplazadas que sufren violencia, despojo e inseguridad alimentaria.
Para reflexionar: ¿me limito a mirar desde lejos o denuncio la injusticia que despoja de todo a los más pobres?
Alrededor de 2.000 personas pierden la vida cada año al intentar atravesar el Atlántico en embarcaciones precarias (OIM).
La Palabra: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero incluso ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá» (Jn 11,21-22).
San Vicente: cuando hayamos gastado todo por Nuestro Señor y no nos quede nada, dejaremos la llave bajo la puerta y nos retiraremos.
Oremos por los jóvenes y las familias que se embarcan desde Senegal, Mauritania y Marruecos.
Para reflexionar: ¿qué mundo hemos construido si tantos hermanos y hermanas tienen que arriesgar la muerte para buscar la vida?
Aproximadamente una de cada siete personas rohinyás que intenta realizar la travesía por mar muere o desaparece (ACNUR / Naciones Unidas).
La Palabra: «Que cada uno no busque su propio interés, sino también el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús» (Flp 2,4-5).
San Vicente: estar siempre dispuestos a tenderles la mano y ofrecerles toda clase de ayuda y consuelo en sus mayores sufrimientos.
Oremos por el pueblo rohinyá y por las personas apátridas, especialmente por las mujeres y los niños rechazados en el mar.
Para reflexionar: ¿me refugio en la neutralidad o decido acercarme a quien lo necesita?
Cientos de miles de personas refugiadas sufren devoluciones violentas y temperaturas bajo cero; hasta el 60 % de los niños en estos campos presentan signos de trauma psicológico grave (UNICEF / Médicos Sin Fronteras).
La Palabra: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mt 18,5).
San Vicente: quienes asisten a los pobres escucharán al Señor decirles, con voz dulce y amable: «Venid, benditos de mi Padre».
Oremos por quienes están atrapados por el invierno, las fronteras cerradas y la falta de acceso a la atención sanitaria.
Para reflexionar: ¿permito que los discursos que deshumanizan a los migrantes influyan en mi postura?
Más de 7,7 millones de personas han abandonado Venezuela; miles recorren a pie más de 1.000 kilómetros a través de los fríos altiplanos andinos (Plataforma R4V / ACNUR).
La Palabra: «Te comportas fielmente en todo lo que haces por los hermanos, incluso por los que vienen de fuera. Harás bien en proveer para su viaje de una manera digna de Dios» (3 Jn 5-6).
San Vicente: el deber exacto de la caridad consiste en hacer con cada persona lo que razonablemente querríamos que hicieran con nosotros.
Oremos por los caminantes que afrontan el frío de las grandes alturas, el agotamiento y la discriminación.
Para reflexionar: ¿qué barreras invisibles de miedo o apatía sigo guardando en mi corazón?
Señor Jesús, que conociste el cansancio del camino y la falta de un hogar, mira a nuestros hermanos y hermanas migrantes. Por intercesión de san Vicente de Paúl, concédeles protección durante el viaje y fortaleza en la prueba. Haz de nosotros instrumentos de tu caridad, capaces de transformar la oración en gestos concretos de acogida. Amén.
¿Cuándo se reza la novena a san Vicente de Paúl?
Del 18 al 26 de septiembre, durante los nueve días previos a la fiesta del 27 de septiembre.
¿Se puede empezar más tarde?
Sí. Si se comienza después del 18 de septiembre, se puede continuar durante nueve días consecutivos, incluso después de la fiesta.
¿Debe rezarse individualmente o en grupo?
De ambas maneras. El texto está pensado tanto para la oración personal como para la oración comunitaria.
¿Por qué este año el tema son los migrantes?
Porque el servicio a quienes huyen de la guerra y del hambre forma parte de la historia de la Congregación desde sus orígenes.