Invitamos a los hermanos a leer, meditar y compartir Nuntia en las comunidades y con la Familia Vicenciana, para que crezcan la comunión y el impulso apostólico que nos unen en la misma vocación.
Hay una palabra que recorre las páginas de este número de NUNTIA como un hilo de oro: la esperanza. No una esperanza ingenua o abstracta, sino la que nace en el cuerpo de la historia, en los desafíos de la misión, en la alegría de servir «hasta el final».